Otro país: se me inflan las entrañas de nostalgia. Anduve, mucho tiempo anduve y aún sigo andando. Esto de caer, es reconocerse en cada gesto, en un árbol que se ha secado, en un frío sin conciencia de calor. Nuevamente, la brisa está escasa, el tiempo se hace más concreto y el cuerpo desgasta su juventud. Sanar y volver a quebrarse, coleccionando sólo algunas miradas. La precisión con la cual los días surgen aumenta el deterioro, llanto guardado, desgracias olvidadas. Seguir cuesta, pero la costumbre vence. En todo caso, éstas manos continúan entrelazando, persiguiendo desde otra estancia los momentos y las voces inconsistentes. Acto, todo es salvarse, cerrar un ojo y dejar el otro abierto para no perder el balance. Aún me existen palabras y la frecuencia con la cual las utilizo para nacer o morir.
Hoy amo más que nunca las manchas de su piel.
- José María Lima

Que las palabras te sigan existiendo, porque en ellas renaces cuando te leo. Que sigas coleccionando miradas.
ResponderSuprimirun abrazo inconsistente...
Nacer o morir todos los días: las manchas de la piel.
ResponderSuprimir:*