lunes, 15 de noviembre de 2010

Detenerse

Ya es hora de que sea hora.
Pero,
mis ojos aún no se han abierto
para volver a querer.
Habito en un lugar indescifrable
sin tener voz.

1 comentario:

  1. La hora llegarâ, llegarâ la voz también.
    Interesante acercamiento entre lo indescifrable del lugar y la voz. ¿Necesitamos voz para descifrar los lugares? Es una bella proposición. La voz del poema sin duda, la de la poeta.
    Esta cadencia y la inconnexión aparente de los versos finales son los que afirman tu voz, tu decir.
    (siento la pausa necesaria de la coma después de pero, pero ¿no sería mejor unos puntos suspensivos a menos que la simple cesura indique la pausa en la lectura?
    Disfruto mucho leyéndote.

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