lunes, 18 de junio de 2012

Notas V

Me obsesiona no poder entender la oscuridad, mucho menos la decisión simple de desear algo. En ocasiones me encuentro conmigo misma y no soporto ni una palabra. Cada instante en que me propongo relatar algún recuerdo me lleno de ansiedad frente a tanta honestidad, al desorden, al querer lo imposible: soluciones, un camino o quizás nada.

Esto es lo peor, porque la realidad es que cada poema es como mirarme en la eternidad. Es posible que aún me queda algún sentimiento, sólo uno, quizás ando porque busco salvarlo, quién sabe. Reconocerme, en cada delirio, en las noches desveladas o las de compañía, es tan sólo un sacrificio más.


Lo que envejece son los momentos que aún me debo.

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Los momentos de confusión en la vida son numerosos, recurrentes, pero no son los únicos.
      Quizás lo importante es que al final no tengamos demasiadas deudas con nosotros mismos.
      un abrazo

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  2. Hay un único instante en que todo este mundo se cobra una céntima de sentido para prolongar la belleza.
    Y ese instante es cuando te leo.

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