¿Me dirás cuando ya no esté presente que mi rostro desvanece?
Cuántas veces no bailamos en la noche, nuestros pies en armonía con las melodías, nuestras manos ahogándose, nuestros ojos hechos la distancia más absoluta. No sabes cuántos recuerdos nacen de tus brazos que mecían mi cuerpo en la oscuridad. La realidad es sencilla, se junta entre las nimiedades del tiempo que se nos escaparon.
Éramos dos pájaros que se sorprenden con una mirada, éramos desnudos. Existíamos entre un verso o algún silencio para aliviarnos de la pesadez que producen los días. Y al final, nos convertimos en la canción que nos unió, en una palabra triste que conmueve los pétalos de una flor que jura marchitar.
Llévame de regreso a mi hogar, quiero escuchar la canción de nuestra cercanía, quiero sentir nuestros pies conociéndose en la noche. Después de todo éramos pérdida, aunque no quisiéramos aceptarlo. Yo te diría que he intentado numerosas veces re hacer tu memoria y que numerosas veces he fallado. Yo te diría que no existe olvido.
¿Me dirás cuando ya no esté presente que aún me sientes cerca?
Cuántas veces no bailamos en la noche, nuestros pies en armonía con las melodías, nuestras manos ahogándose, nuestros ojos hechos la distancia más absoluta. No sabes cuántos recuerdos nacen de tus brazos que mecían mi cuerpo en la oscuridad. La realidad es sencilla, se junta entre las nimiedades del tiempo que se nos escaparon.
Éramos dos pájaros que se sorprenden con una mirada, éramos desnudos. Existíamos entre un verso o algún silencio para aliviarnos de la pesadez que producen los días. Y al final, nos convertimos en la canción que nos unió, en una palabra triste que conmueve los pétalos de una flor que jura marchitar.
Llévame de regreso a mi hogar, quiero escuchar la canción de nuestra cercanía, quiero sentir nuestros pies conociéndose en la noche. Después de todo éramos pérdida, aunque no quisiéramos aceptarlo. Yo te diría que he intentado numerosas veces re hacer tu memoria y que numerosas veces he fallado. Yo te diría que no existe olvido.
¿Me dirás cuando ya no esté presente que aún me sientes cerca?

Ahora podemos ver la vida tal y como es…
ResponderEliminarsin penas y sin glorias
es la vida que elegimos presenciar
el día que pactamos con el aire respirar
tomamos la elección como si fuese un beso
incrustado en el pecho atravesando como una saeta
de fuego en nuestro corazón
qué preciosidad, amanda... <3
ResponderEliminarQué lindo texto Sir! :)
ResponderEliminarEmily, gracias <3
buscando el camino de regreso al hogar permanentemente
ResponderEliminarme gustó tu blog :) saludos